El día a día siempre tan difícil pone en tela de juicio la política de emergencia aplicada.

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Noticias de nuestro equipo en Haití, diciembre 2010

Haití continúa haciendo noticia en los medios de comunicación con la epidemia de cólera y las elecciones del domingo 29 de noviembre. ¿Pero qué viven las familias de los barrios donde está inserto el equipo del Movimiento ATD Cuarto Mundo y cuáles son las interrogantes de futuro que conviene plantearse?

En cuanto al cólera, ninguna de las familias que participan en la acción del Movimiento ni nadie del equipo de voluntarios ha sido afectado directamente, pero todos conocen vecinos que han estado enfermos, algunos de los cuales han muerto y otros, felizmente, han podido ir al hospital a tiempo para recibir cuidados. Se destacan los gestos de apoyo, a pesar del temor por el contagio que representa ayudar a los pacientes que viven aislados, para ir a una clínica.
Todo el mundo toma muchas precauciones y el equipo participa en las campañas de difusión de las consignas para luchar contra la epidemia. Tanto en el acceso a la Casa Cuarto Mundo como en las actividades de la Preescuela y de Bebé Bienvenido, se aprovechan todas las ocasiones para informar sobre la enfermedad, como prevenirla con acciones simples como lavarse las manos, algunas acciones a realizar si se tienen síntomas. La UNICEF ha provisto jabones para distribuir a las familias, pero ha sido difícil encontrar centros donde proveerse de cloro para poder sanitizar el agua.

Una voluntaria cuenta: « Las familias se dicen que ellas pueden enfrentar el cólera, pero ellas están mucho más inquietas por la inseguridad que aumenta cada día en el barrio. Ellas temen por sus jóvenes que se ocultan o huyen…  » Esto más aún en los tiempos de elecciones, donde las tensiones se intensifican. Los habitantes de Grande Ravine que desean votar, en el momento de desplazarse para ir al Centro de votación, temen por los hechos de violencia que azotan al barrio. En el centro de toda esta vida, el equipo está orgulloso de haber podido presentar una muy hermosa exposición en dos lugares diferentes de Puerto Príncipe, el 20 de noviembre, con ocasión de la realización de la Jornada Internacional de los Derechos del Niño.

La situación actual obliga al Movimiento a continuar su apoyo permanente a los habitantes de Puerto Príncipe. La solidaridad existe a diario entre los haitianos mismos. Sin embargo, para que el impulso internacional suscitado luego del 12 de enero terremoto no sea sólo una ola de compasión, sino un proyecto de reconstrucción de verdad, es preciso consultar a los gobiernos de los países « ricos » y los pueblos de estos países sobre sus prácticas, basándose en las lecciones aprendidas de la realidad en Haití. ¿Que significa esta "urgencia" y esta aplicación de medios excepcionales si esta ayuda humanitaria no llega, once meses después, a las poblaciones más frágiles? Se mide aquí los límites de la forma de actuar de los países donadores y de aquellos que deben sacar lecciones: ellos no saben hacer y esta acción no puede llegar a buen fin si estos países no integran en su proceso de intervención a las mismas personas involucradas. La cifra de 35 millones de dólares para Haití ha sido sugerida como un compromiso de los Estados: ¿mantendrán estos sus promesas? ¿Qué significa la ausencia de coordinación entre los 65 Estados donadores? ¿Qué significa la desconfianza y el rechazo a trabajar en forma conjunta con las autoridades legítimas haitianas, incluso cuando no queda más de este Estado – derrumbado en todo el sentido de la palabra - que la fuerza del símbolo de una democracia en ciernes? No se puede intervenir así en nombre de los pueblos y de las democracias, pues esto no es respetar la dignidad del pueblo haitiano. ¡Y la experiencia muestra que es ineficaz, además de ser inmoral!

Con seguridad que una parte de la responsabilidad incumbe a los dirigentes haitianos que, como es el caso en numerosos países tanto al del norte como del sur, debieran conocer mejor las realidades vividas por las poblaciones y asociarlas más a ellas en el proceso de reconstrucción de su ciudad y de su país. Es imperioso que les pertenezca, ya que la democracia sólo se reconstruirá con todos y no solamente con algunos pocos. Pero sería muy injusto hacer pesar sobre estos dirigentes la interrogante « ¿Dónde se fue el dinero de los donadores? » Las cosas son mucho más complicadas de lo que se deja creer y la opinión pública debe ser informada de manera más completa, más que por gritos de alarma que provocan juicios apresurados, las responsabilidades desvían a los países donantes y organizaciones internacionales.

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Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados.
Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.

Joseph Wresinski

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