“Quizás me convierta en su amiga…”

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Danielle Robertson es voluntaria permanente, en el seno del equipo que anima el Centro de Promoción Familiar de Noisy-le-grand [1] cerca de París (Francia). Ella nos cuenta aquí lo que hay "al reverso" de una fotografía. Como antigua maestra, ella tiene el ojo agudo para captar lo indecible de los niños y llevarnos a su universo.¿Ver, escuchar, testimoniar: no es ya actuar para que la vida concreta cambie, en particular la de los niños?

Eso es, los tengo a todos en mi objetivo. Todos, es decir, a todos los alumnos y a las dos maestras de la clase de Linda que estan de vista en nuestro centro. A Linda, yo no la conozco, pero he sido maestra durante años y me encanta reencontrarme en estos ambientes escolares. Me tomo mi tiempo.¡Es preciso que el recuerdo de esta salida sea hermoso!

Ya está. Los niños se ubican de a dos caminando hacia el portal. Las maestras dicen adiós. Es una de esas tardes donde se teme que llueva y el sol es suave sobre la piel. Yo me desplazo.¡Oh! Hay una que no se ha movido, una alumna. Sus ojos siguen a los niños. Ella busca las miradas de sus compañeros, pero ellos no la ven. Nuestras miradas se cruzan. Una duda en mí: ¿Es Linda? No sé como explicar lo que ocurre entre ella y yo en ese segundo. Es como si ella me revelara todo su sufrimiento, el sufrimiento de los niños que no tienen amigos. Y repentinamente, Linda, pues es Linda, se voltea y corre hacia su clase.

Recuerdo cuando yo tenía 9 años, la edad de Linda. En mi clase, una niña se quedaba siempre atrás, sola. La maestra nos decía que la esperáramos, pero nosotros, los demás alumnos, hacíamos como si no la viéramos. Ella olía mal. Se decía que no había agua en su casa. Yo la acompañé hasta su puerta un día. Me hubiera gustado entrar, pero ella no me invitó.

Linda invitó a sus compañeros. No a su casa, sino al centro donde acogíamos niños después del colegio; allí donde es grande, allí donde ella hace teatro, allí donde ella dibuja, allí donde ella pinta, escucha cuentos, hace salidas, allí ella hace jardineria. A linda le encanta la jardineria.

¿Esto ocurrió así. Unos animadores del centro hablaron de Linda en la escuela. Algunos plantearon el rechazo de Linda por parte de los otros niños, otros dijeron que ella se quedaba apartada o incluso que ella tenía dificultades. Uno de los animadores, el que comenzó el jardín con ella, tuvo la idea de un escenario donde Linda tendría el papel protagónico: presentadora del centro. Linda se lanzó a la aventura. Ella ya no quiere estar sola durante el recreo, ella no quiere escuchar más comentarios sobre su olor, sus ropas, su retraso. Ella dibujó una tarjeta de invitación y explicó:

“Si yo invito a mi clase,
si ellos vienen,
si esto les gusta,
si ellos regresan,
si ellos me agradecen,
quizás me convierta en su amiga.”

La clase vino.

Me gustan los niños. Ciertamente que he conocido centenas. Algunos, por su mirada, su razonamiento o su rabia, me enseñaron que ellos también combaten la exclusión.

[1] El Movimiento ATD Quart Monde ha experimentado centros de promoción familiar: ofrecer un alojamiento en una pequeña barriada de viviendas sociales a familias en situación de vagancia, acompañar a sus miembros en sus proyectos prioritarios, realizar una acción de desarrollo comunitario a partir de los más desposeídos apoyándose en una dinámica de acción con los niños y los jóvenes. El centro de promoción familiar de Noisy-le-Grand se considera hoy un proyecto-referencia de acción global para permitir a los más pobres vivir en familia y participar en la vida social.

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Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados.
Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.

Joseph Wresinski

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