Tu vas a renacer como el Fénix

18 de febrero de 2010
Haití
- "Tienen que tener voz en su futuro, en el futuro de Haití"
- Una primicia en el barrio de Grande Ravine: una distribución alimentaria que busca no olvidar a nadie y que se desarrolla sin violencia
La ola de apoyo a Haití por el terremoto del 12 enero es considerable y los medios se han hecho un amplio eco de ella, resaltando, sobre todo en los primeros días, los gestos de artistas, de políticos, de intelectuales, etc. A través de su presencia en zonas de extrema pobreza, ATD Cuarto Mundo ha podido descubrir cómo personas que conocen la miseria han reaccionado en el mundo entero. Aquí presentamos algunos ejemplos.
Miembros de Movimiento en Tanzania manifiestan su inquietud por aquellos que conocen en Haití mientras recuerdan duras pruebas, como los deslizamientos de tierra y los hundimientos de minas que afectan a familias enteras en su país.
En Filipinas los miembros del Movimiento escriben sobre cómo piensan sin cesar en los amigos de Haití. Saben lo que es vivir en un país donde la tierra puede temblar, el volcán despertarse, las inundaciones destruir los esfuerzos de toda una vida, como ocurrió en el último otoño.
En Perú, el equipo habla de las inundaciones que acaban de devastar la región de Cuzco: las familias de Cuyo Grande y de Villa de Sol están sanas y salvas, pero sus culturas han sido destruidas. El equipo ha decidido ir con libros, pinturas y papel a todos los lugares en los que se reagrupan las familias que han perdido todo, uniendo este proceso con el que viven los miembros del Movimiento en Puerto Príncipe en estos días.
En Honduras nuestros amigos comparten el drama vivido por las familias de El Río cuyas casas han sido destruidas por el fuego así como la biblioteca de la que el barrio se sentía tan orgulloso. Se apoyan entre ellos y nos piden que traduzcamos su mensaje para que dentro de Movimiento se conozca lo que ellos viven. Nos escriben: “Nosotros permanecemos en pie y nos solidarizamos con nuestros hermanos en Haití. Adelante pueblo amigo. Tu vas a renacer como el Fénix, y un futuro mejor van a nacer. Animo a todos, estamos con nosotros.”
En Irlanda, Teresa dicta un mensaje: “rezo para que reencontréis un techo por encima de vuestra cabezas. Yo misma he vivido en la calle durante treinta años. Mantened la esperanza, tiene que haber una esperanza al final del túnel”. También en Irlanda, Jacqueline, que ha vivido muchos años en la calle, propone dar un poco de dinero cada semana para Haití.
En Costa de Marfil, amigos que han vivido el drama de la violencia y la guerra dicen: “Hemos reflexionado en familia y hemos decidido renunciar a algunas cosas de nuestro día a día para ayudar a nuestros amigos en Haití”.
En Bélgica, muchas familias muy pobres temen la retirada de tutela de sus hijos que ellos sufren. Han reaccionado con fuerza cuando han escuchado hablar de acelerar los procesos de adopción de cara a los niños de Haití. Una madre decía: “No es posible. ¿Porqué siempre se cree que debería irles mejor a los niños acá que en su tierra?”
En España, un hombre que conoce hasta el día de hoy la vida en la calle manifiesta su orgullo por la solidaridad de su país con el pueblo de Haití. Y añade: “Hay mucho dinero. Está bien, pero al mismo tiempo es peligroso. ¿A quién va a beneficiar realmente? Lo que haría falta sería un gran movimiento como hubo aquí tras la guerra para reconstruir el país. Pero cuidado, aquí después de la guerra continuó existiendo miseria… Ellos deben hacerlo mejor.”





